He recopilado durante meses las canciones que sé que escuchas cuando estás solo, canciones lentas que hablan de amor y de miedo, los que parecen describir a la perfección tu inseguridad. Qué difícil tiene que ser el acarrear un caparazón en la espalda que crees que te libra de la pena pero que en realidad solo aporta un peso más sobre tus hombros. Y cuán de complicado debe ser tener el cielo en los ojos, porque todos aquellos que piden un deseo lo deberían hacer mirando tus pupilas. Extraño es que Bécquer te describiera a la perfección, tantos años atrás, sin ni siquiera conocerte; y que la luna se disfrazase de cuarto menguante sólo para, en un vago intento, imitar tu sonrisa. Porque nos perdemos cada vez que creemos que quizás ha entrado el corazón en este juego, y tenemos miedo a rompernos. Pero déjame decirte que yo sí que creo en el destino, y mi destino es tu espalda; que estoy harta de la cobardía y la inseguridad, qué quieres, si es que veo a mi padre todos los d...